domingo, 23 de mayo de 2010

EL RECUERDO

Todo en nuestras vidas tiene un por que y un donde, una razón y una reacción, un antes y un después. Gracias a estas pautas que al azar se tejen en nuestras vidas nos convertimos en lo que somos ahora o seremos en el futuro. Gracias a nuestra interpretación de los hechos que golpean nuestras vidas nos definimos como personas e inclinamos nuestra balanza de bondad o maldad a nuestro gusto.
Seguramente muchos de nosotros creamos ser buenos por nuestras acciones y pensemos estar libres de juicio y culpa frente a los demás, pero ¿de verdad hemos ahondado tanto en nuestras vidas para poder expresar con satisfacción nuestra benignidad?
Hoy he descubierto que el bien y el mal no son tan distintos y que a veces hay que hacer el mal para conseguir el bien y otras haciendo el bien solo consigues mal.
Por otro lado, ¿quien dicta que es lo que esta bien y lo que esta mal?, ¿quien decide el castigo o el premio?, ¿como podemos juzgar a un padre si mata al asesino de su hijo? o ¿como premiamos al que detuvo al hombre que robo para dar de comer a su familia?
Con sinceridad, no se como funciona la justicia, pero si como funciona el corazón y se que hay cosas injustas en la justicia y cosas odiosas en el amor. Por ello y por mas cosas e decidido no seguir los dictámenes de la justicia y si los de mi corazón y no enamorarme hasta que mi razón me diga que lo haga y me demuestre a mi mismo que puedo volver a querer.



J.A.M. 2010
Sombra

Compartir

domingo, 16 de mayo de 2010

Y el silencio me turbó, por un segundo me encontré solo, vacío, olvidado como un viejo lápiz roto el la esquina de un cajón, ocupando su lugar, aunque nadie se acuerde de el. Los quebrados chasquidos de las manecillas del reloj, tintineaban incesantes sobre mi cabeza recordándome el paso ininterrumpido del tiempo, ese esquivo amigo que a veces es corto cual chasquido y otra torna interminable como un eterno castigo. Mis parpados, pesados y obesos por el sueño se desplomaban violentamente sobre mi cara dejando tan solo un pequeño atisbo de luz, suficiente para seguir mirando la pantalla.
Entonces un agudo sonido sacudió mi mente, como una campana.
Alcé la vista hacia el frente en una batalla contra el dictamen de Morfeo y conseguí, con mucho esfuerzo, entreabrir los ojos. Ahí estaba, era la solución a mis pesadillas, un guerrero contra mi soledad, un mundo en el infinito, una puerta de escape del infierno del retiro eterno, y todo ello reducido a cuatro pétalos que acariciaban mi cara rozando suavemente mis mejillas y haciéndome sonreír de felicidad. Cuatro soplidos de viento en forma de palabra: HOLA



Sombra J.A.M.2010

Compartir