De tanto amar, surgió en mi piel una herida,
A la altura de mi pecho, junto a mi corazón,
Solo me duele cuando le doy a la bebida,
Y me quema la vida y pierdo la razón.
He querido curarla con palabras dulces,
Y limpiarla con caricias de suave seda,
Pero se agranda cuando me seduces,
Y en mis entrañas, si lo toco, se enreda.
De rascarlo una y mil veces, rompió,
Dejando en su lugar un frío hueco
Que deja entrever un viejo columpio
Donde se mece mi corazón seco.
Ya no como deliciosos manjares,
Por que no me saben a nada.
Ya no canto entretenidos cantares
Que me acerquen más a las hadas,
Solo camino con mil pesares
Que a mi espalda rompen en patadas.
He querido regar con amores mi alma,
Pero la soledad reclama mi persona,
Ya no hay corazón que me de la calma,
Y mi frío cuerpo lo cubre una lona.
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lunes, 16 de agosto de 2010
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